domingo 29 de agosto de 2010

La fantasía de la Unión Permanente


Por. Alfredo Carrasquillo Ramírez


Vivimos tiempos en los que lo único constante parece ser el cambio. En dicho escenario, vemos a muchos países soberanos enfrentando los desafíos de la mundialización por medio de su apertura a nuevas relaciones políticas y comerciales con diversas naciones de los distintos continentes.

Cuando innovadores acuerdos de cooperación, esfuerzos sostenidos de regionalización y renovada colaboración multilateral son la orden del día, ciertos políticos menores del patio, sorprenden con su histérica insistencia en el discurso de la unión permanente.

Hablo de insistencia histérica remitiéndome a su comprensión psicoanalítica, conforme a la cual, la histeria se entiende como una estructura psíquica y un discurso, que revela cierto modo de relación vincular al otro. El histérico busca desesperadamente obtener una respuesta del otro al que ama para que le defina el objeto de deseo que debe ser para asegurar así su interés, su amor y su mirada.

A través de un complejo proceso psíquico que no puedo explicar aquí, el histérico responde al otro produciendo una fantasía que explica la lógica inconsciente de su vínculo y buscando construirse allí, como objeto de deseo para el otro. Mi argumento es que ciertos políticos del patio, han hecho del discurso de la unión permanente la fantasía histérica que pretende explicar, interpretar y sostener su vinculación con Estados Unidos.

Tomemos, por ejemplo, el caso de Luis Muñoz Marín, quien el 26 de diciembre de 1951, se oponía a una propuesta del delegado estadista Paz Granela para incluir el significante permanente al hablar de la relación política entre Estados Unidos y Puerto Rico. En aquella ocasión, Muñoz argumentaba que no tenían la intención de cerrarle las puertas a cualquier posible desarrollo político en el futuro.
No obstante, el 14 de febrero de 1958, al dirigirse a los miembros de la Cámara de Comercio, ya el discurso de la unión permanente estaba instalado. Allí Muñoz compartiría su “convicción irrevocable” de que “el Estado Libre Asociado es la mejor y más segura garantía de nuestros vínculos permanentes con la Gran Unión Americana, con la que estamos asociados a través de dos grandes fuerzas nobles y morales: nuestra ciudadanía y nuestro deseo libremente expresado de permanecer en esa unión por siempre”.

Cuando uno lee a un político hablar del deseo de permanecer en una unión por siempre -¡como si se tratara de un matrimonio!-, sabe que las cosas no se juegan en el terreno de la racionalidad, sino que estamos en el ámbito siempre complejo de las pasiones políticas, pero que existen, eso sí, unas condiciones históricas que lo toleran. No hay duda de que el mundo de la guerra fría permitió que los políticos boricuas dieran rienda suelta y vivieran del cuento de la unión permanente por varias décadas.

Pero, ¿qué eficacia simbólica puede tener el discurso de la unión permanente en el mundo de la post guerra fría y en el fluido escenario de la mundialización? ¿Cuán permanente puede aspirar a ser un vínculo político en un escenario de sucesivas reconfiguraciones del mapa político mundial? ¿Qué pretensiones de permanencia puede haber en el posicionamiento político de una isla que ha perdido su relevancia militar y se ha vuelto significativamente dependiente y costosa, y preocupantemente poco productiva?

Lo que es más, ¿qué estrategia puede haber en el afán de permanecer unidos a un país con una economía peligrosamente frágil y cuyos organismos de inteligencia admiten públicamente que su hegemonía se debilita?

¿Será que preguntas tan básicas y un mínimo conocimiento de la realidad mundial es mucho pedir a los políticos menores que hoy, incapaces de producir modelos viables e ideas innovadoras, insisten en la unión permanente?

Soberanistas se unen de cara a elecciones 2012


Pactan crear un nuevo movimiento político, con una propuesta económica


Por Inter News Service

El Instituto Soberanista Puertorriqueño (ISP) determinó hoy domingo crear un nuevo movimiento político para las próximas elecciones de 2012.

La decisión se tomó con el fin de que sea “un frente amplio de todos y todas los puertorriqueños y puertorriqueñas con un fin común y una propuesta económica, social y soberanista para resolver nuestra problemática actual y la de las futuras generaciones”.

Así lo dio a conocer el cofundador del ISP, Ángel Collado Schwarz, quien dijo que la organización educativa avaló la opción de un movimiento donde convivan los creyentes en la soberanía, ya sea la opción política de la libre asociación o la independencia, en una organización a base de puntos de coincidencia y no en un partido político donde se delibere y se trace la línea política a seguir.

Socios fundadores del ISP y afiliados a la organización se dieron cita en el Teatro de la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana en Hato Rey durante la mañana de hoy.

“Luego de compartir con los socios fundadores y los afiliados los resultados de la labor de concientización sobre la soberanía a través de la Isla, y según se acordó, hemos dado paso a una nueva iniciativa para llenar el vacío que existe en Puerto Rico que nos encamine hacia una manera diferente de resolver los problemas del país a corto y largo plazo", dijo Collado Schwarz.

"Se trata de una nueva opción que logre aglutinar ciudadanos honestos, comprometidos con alcanzar la soberanía para crear un Puerto Rico próspero con justicia social”, añadió.

Por su parte, otro de los fundadores del ISP, Che Paralitici, sostuvo que "alcanzar la soberanía es sólo el primer paso que nos otorga los poderes necesarios para la creación de un nuevo país con desarrollo económico, justicia social, y calidad de vida.

Según lo acordado en la reunión, el ISP continuará la labor educativa llevando el mensaje soberanista a través de Puerto Rico en centros comunitarios, barriadas, universidades, plazas públicas y centros culturales, entre otros y maximizando la utilización de la tecnología.

El comité ejecutivo del ISP constituirá formalmente a un Comité Coordinador con miras a celebrar, en las próximas semanas, reuniones formales con las distintas personas que apoyan el Movimiento y anunciar formalmente, antes de finalizar el año, los planes para el 2012.

sábado 28 de agosto de 2010

La estadidad en el siglo 21

por. Fufi Santori

La ciudadanía 'americana' del puertorriqueño es el motor que ha movido y mueve la 'guagua' anexionista. Se usa como argumento para justificar la presencia de la Corte Federal en San Juan, el reclamo del derecho a votar por el Presidente de los Estados Unidos, la legislación que hace del inglés uno de los idiomas oficiales del Estado Libre Asociados o mejor conocido como E.L.A., la presencia militar estadounidense en la isla y por supuesto la integración de Puerto Rico a la unión federal como el Estado 51.

En esta 'guagua' de la Estadidad se han montado miles de extranjeros que han hecho de nuestra isla su hogar. Al abrazar la ciudadanía 'americana' su lealtad a Washington ha sido y es incondicional. Esto se entiende ya que es lógico que estas personas velen por sus intereses. La ironía es que comparten sus vidas con sus hermanos puertorriqueños, no con sus conciudadanos 'americanos'; o sea, conviven con los que hablamos su mismo idioma. Por eso nos duele el que quieran y puedan oponerse a nuestras luchas libertarias. Verlos en un tribunal de San Juan jurar 'bandera de los Estados Unidos' y no la de Puerto Rico no deja de ser una anomalía.

Pero no hay diferencia entre ser extranjero o puertorriqueño nacido y criado en esta isla cuando tanto el uno como el otro es 'ciudadano americano' ya que, 'legalmente' su lealtad primaria, en ambos casos, es hacia la nación de la cual son ciudadanos. Y más aún cuando de esa condición jurídica se infiere que Puerto Rico NO ES una nación. O sea, la nacionalidad puertorriqueña no existe jurídicamente y así se queda en el ámbito de lo folclórico y solo se manifiesta, aunque dramáticamente, en eventos deportivos y culturales.

Por eso, el pasaporte del puertorriqueño es el de los Estados Unidos de América en negación expresa de su nacionalidad. Aún en el marco legal del Estado Libre Asociado, sus derechos de auto determinación son conculcados por la cláusula territorial del US Constitution. De ahí surge el planteamiento de que, para liberar a Puerto Rico, hay que primero liberar al puertorriqueño que nunca será un hombre libre mientras no sea ciudadano de su nacionalidad.

Si tenemos una patria con la cual nos identificamos por idioma, etnia, costumbres, historia y la intuición de compartir un destino común, es tiempo ya de reconocerla y aceptarla como lo que es: una nación. Vergonzoso es que hijos de esta tierra, por una mezcla de cobardía y baja auto estima, nieguen la realidad de la nación puertorriqueña y renuncien al ejercicio de auto determinarse para hacerla una libre y soberana.

Porque, si Puerto Rico no es una NACIÓN, entonces ¿qué rayos somos? ¿Un barrio de Nueva York o Chicago?

Lo que NO somos es un Pueblo BILINGÜE. Basta con visitar la inmensa mayoría de las salas de cine en nuestro país para ver como la películas de habla inglesa incluyen sub títulos en español para asegurarse éxitos taquilleros. No más de un 30% de los boricuas en nuestra isla entiende cabalmente el inglés.

En la 'guagua' de la Estadidad no hay cabida para nacionalistas. Nuestro nacionalismo sería lo que George Bush llamaría EVIL porque fomenta el chauvinismo y el anti americanismo, propiciando, de paso, una sobre valoración de nuestra auto estima y talentos induciéndonos a creernos capaces de gobernarnos y sobrevivir sin el tutelaje de Washington. Ese es el credo estadoísta al cual algunos ultra derechistas le añaden los peligros del cuco comunista. El 'truquito' de la Unión Permanente al cual Muñoz Marín recurrió para 'probar' que no era independentista en su afán de ganar elecciones, le fue contra producente porque abonó el campo del estadoísmo. NO HAY UNION MÁS PERMANENTE QUE LA ESTADIDAD FEDERADA.

La Estadidad significa SEGURIDAD. Ese es el mensaje de Doña Miriam Ramírez, Romero Barceló y compañía. Es como una vacuna que nos protegería de nosotros mismos; de nuestras incapacidades y de nuestra pre disposición al desorden y a la violencia. Si el puertorriqueño vale algo es por su ciudadanía 'americana'. ¿Qué nos haríamos sin ella?

Aún siendo objeto de tanta pleitesía y todo ese lambeojismo degradante, el Congreso Federal y sus 'cangrimanes', le huyen a la comparsa anexionista y no le dan paso a la 'guagua' del Estado 51. Prefieren el inmovilismo de la Unión Permanente en el Partido Popular, esa que perpetúa el coloniaje.

Soberanía huele a separación y a ciudadanía puertorriqueña, puro anatema para el estadoísmo de ACÁ pero al de ALLÁ no le preocupa porque bien preferiría Washington un Puerto Rico soberano e independiente que uno formando parte integral de la Unión Federal. Y no es poco lo que preocupa a Washington el que cada día queden menos y menos nacionalistas en el P.P.D. ya que, en la medida en que se debilite la conciencia nacional del puertorriqueño, aumenta su afán por asimilarse y de montarse en la 'guagua' estaodísta. Por eso, a la petición de los Fortuño y los Pierluisi de validación congresional a 'plebiscitos' coloniales, la derecha republicana reacciona a 'gavetazos'.

En la convención del P.N.P. en Río Grande, Romero Barceló pretendió nuevos protagonismos proponiendo la siguiente consulta a nuestro Pueblo: “ Yo, ciudadano 'americano', residente en Puerto Rico, quiero mi ciudadanía con derecho al voto por el presidente de los Estados Unidos, con derecho a elegir senadores y representantes al Congreso Federal con iguales beneficios, obligaciones y deberes que todos los demás ciudadanos 'americanos'”. SI O NO. Los penepés en Puerto Rico ( y algunos populares también) votarían SI y los congresistas 'americanos' votarán NO. ¿ Qué creen ustedes que pasará?

Me imagino a un Imhofe diciéndole a Fortuño: “Luis, stop that shit”. A lo que Rosselló respondería: “Goddamit Jimmy, DON'T PUSH IT!".

jueves 26 de agosto de 2010

Empleos, empleos, empleos

por. Angel Collado Schwarz

La piedra angular para superar una crisis económica y poder estructurar un nuevo país es la creación de empleos. Esa fue la estrategia del presidente Franklin D. Roosevelt, electo en 1932, para reinventar a su país sumergido en una crisis económica monumental con una tasa de desempleo por el 20 por ciento, un país controlado por magnates financieros y sin justicia social.

Esta filosofía estadounidense salpicó a Puerto Rico bajo el liderato del último gobernador estadounidense, Rexford G. Tugwell, con el respaldo activo de las Fuerzas Armadas y el recién fundado Partido Popular Democrático liderado por Luis Muñoz Marín.

El Puerto Rico de la década del treinta estaba sumido en una severa depresión económica y una crisis social. La estrategia principal para la creación de un nuevo país, al igual que en Estados Unidos, fue la creación de empleos públicos y privados y programas dirigidos a una justicia social.

Se incentivó la inversión extranjera para establecer operaciones en Puerto Rico que crearan empleos. Paralelamente, se generaron empleos en las áreas de construcción de obra pública, educación, servicios sociales, investigación, cultura, entre otros.

Usualmente, los términos “empleo” y “desempleo” se circunscriben a estadísticas utilizadas por economistas. Pero el empleo tiene un efecto directo en la vida diaria de todos los ciudadanos.

Un trabajador genera ingresos al gobierno mediante la contribución sobre ingresos. En muchos casos, el trabajador libera al Estado de tener que proveer servicios de educación y salud. El trabajador crea otros empleos, pues afecta negocios que patrocina para poder desempeñarse, como los medios de transportación, y los de comestibles y vestimenta.

El desempleo es el peor escenario para el Estado, no sólo por el gasto que genera en prestaciones por desempleo, sino por la pérdida de un recurso productivo.

Un desempleado es también golpeado emocionalmente, su autoestima se afecta y en ocasiones se deprime con nefastas consecuencias en su núcleo familiar, que en muchos casos llevan a la violencia doméstica.

La falta de empleos afecta a la nueva generación que enfrenta la cruda realidad de un escenario en el que superarse mediante la educación no necesariamente conduce a un empleo seguro. En ocasiones, esto la puede llevar a explorar el tenebroso mundo de las drogas como escape o fuente de ingresos.

El elevado desempleo sostenido tiene el efecto de que el desempleado puede perder práctica, que lo perjudicaría para conseguir empleo nuevamente en el momento que la economía se recupere. Se rumora que en Puerto Rico se está dando el caso de científicos despedidos por farmacéuticas, quienes, ante la necesidad económica, utilizan sus destrezas en el mundo ilícito de la confección de drogas sintéticas.

Los pocos y afortunados estudiantes graduados que consiguen empleo en una época de mercado laboral restringido comienzan su vida profesional con la enorme desventaja de cobrar salarios inferiores que se extienden durante toda su vida laboral.

La creación de empleos públicos o privados es la medicina con efecto inmediato para un escenario como el que vive Puerto Rico. En los últimos cuatro años se han perdido 157,000 empleos (55,000 en el gobierno y 102,000 en el sector privado). El panorama futuro es nefasto ante el inminente cierre de farmacéuticas según expiran sus patentes, y por el efecto multiplicador del cierre de tres bancos puertorriqueños.

Peor aún, en Puerto Rico se implementa una estrategia fracasada en otros lugares para resolver la crisis económica y social. Se despide empleados públicos, con su efecto multiplicador en empleos privados, se aumentan los impuestos y se recortan los fondos de la Universidad de Puerto Rico, gestora de los empleos futuros.

Mientras no se logre revertir el galopante desempleo en la Isla, la economía y calidad de vida continuarán en una caída libre.

El economista galardonado con el premio Nobel, Paul Krugman, señaló: “No actuar contra el desempleo no sólo es cruel, sino corto de miras”.

sábado 14 de agosto de 2010

Soberanista: el apellido del nuevo partido

por. Nilka Estrada Resto

Habrá que esperar más adelante en el año para conocer si Puerto Rico contará con un partido soberanista. Uno de verdad.

Dicho así, en minúsculas, hasta que tome forma la iniciativa y la nueva formación política se inscriba y adopte un nombre oficial, con miras a organizar bajo una misma sombrilla soberanista a los que se identifican como tales, dentro y fuera del Partido Popular, y también a los independentistas.

Por ahora, los promotores del movimiento, agrupados en el Instituto Soberanista de Puerto Rico y el Movimiento Soberanista de Puerto Rico, ambos presididos por Ángel Collado Schwarz, no quieren adelantar sus planes, para dar la sorpresa en su momento, entre ahora y octubre de este año. Se sabe que el grupo lleva tiempo presentando el proyecto de un Puerto Rico soberano a grupos de ciudadanos por toda la isla, con Che Paraliticci y Silverio Pérez como portavoces.

Ya integrados al movimiento y sumamente activos hay ex jefes de agencias bajo administraciones populares y figuras del PPD. De igual forma, están conocidos líderes independentistas. Todos participan de la idea de que el movimiento soberanista no tiene cabida y no puede cobrar forma dentro de las estructuras del Partido Popular. El PPD, indican, no es soberanista. Uno de los que más claramente articula este pensamiento, Noel Colón Martínez, lo ha dicho reiteradamente.

¿Quiénes no están en el movimiento soberanista?

Pues los soberanistas del PPD. Estos insisten en obligar a su partido a adoptar un lenguaje soberanista. Indican que la diferencia entre sobernistas es que los populares buscan como fin último la libre asociación, mientras que los otros aspiran a la independencia. Sin embargo, si se fijan en la definición de soberanía más adelante, una de dos opciones que propone el nuevo grupo es la libre asociación. Los puestos en el gobierno y los electivos, más probables de obtener en un partido grande aunque colonialista como el PPD, es a mi juicio la razón por la cual los soberanistas populares se van a alinear, como siempre han hecho, dentro de su partido, aunque no adopte la soberanía.

Todavía tengo dudas de si la mira del junte de populares e independentistas es inscribir un partido soberanista, lo que le daría asiento en la Comisión Estatal de Elecciones, acceso a fondos para funcionar y la oportunidad de postular candidatos. Mis fuentes me dicen que sí. Y que lo harían a consciencia de que las oportunidades de quedar inscritos y de elegir candidatos es mínima (por no decir cero, comentario mío). Ya es tiempo de tener un partido que impulse la soberanía, aunque no elija candidatos, me expresó un conocedor. Para inscribirse tendrían que pasar la prueba de organización y dedicación para recoger por lo menos 100 mil firmas. Todo se discutirá en las próximas reuniones, me indican.

El alcalde William Miranda Marín estuvo, hasta que su enfermedad y prematura muerte se lo impidieron, en constante contacto con este movimiento, el cual llegó a organizarse en varios municipios. De no haber logrado adelantos para la soberanía en su Partido Popular, Miranda Marín tendría en el partido soberanista el lugar para impulsar sus ideas, desde la presidencia y la candidatura a la gobernación. Miranda Marín no habló de la “ruptura” en términos figurados solamente. Pero faltando Miranda Marín, el movimiento no cuenta con un líder carismático y aglutinador. El líder que se perfila es Antonio Fas Alzamora. Yo lo dudo. El tiempo dirá.

Otra interrogante es el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano. Algunos de sus líderes participan del movimiento soberanista. Llegado el momento de escoger entre el Partido Popular y el nuevo partido, ¿qué harían? Nuevamente recurro a mis fuentes. A base de lo que me dicen, hay una dualidad de corrientes en el MINH. Unos favorecen integrarse al nuevo partido. Otros, en cambio, están en conversaciones con líderes del PPD y ya les han indicado que no los apoyarán nuevamente de gratis. Piden, por ejemplo, y según me indican, que el PPD postule a afiliados al MINH como asambleístas municipales u otros cargos, participación en la confección del programa de gobierno y de ganar la Pava las elecciones, que se nombre a alguno de los suyos a alguna agencia gubernamental. Algo de eso lo vimos en el cuatrienio de 2004–2008.

Aunque la intención de la nueva colectividad política no sería hacer alianzas con otros partidos, esa siempre es una opción –o una tentación. Podría, por ejemplo, fundarse como partido, sin inscribir, como existen los partidos Nacionalista y Comunista y existió por un tiempo el Socialista. ¿Y apoyar candidatos soberanistas en el PPD? O sea, apoyarlos desde la formalidad de un partido, no como ahora, por amor o masoquismo. No sería el primer junte de este tipo en la historia. Ahí esta, por nombrar alguno y salvando las enormes distancias, el de los socialistas con los republicanos, la famosa Coalición de 1924.

Sin embargo, y para el crédito de un colaborador y amigo mío, hay que preguntarse cuántos votos aportaría el nuevo partido a los candidatos populares. Si partimos de la premisa de que los melones ya están dentro del PPD, numéricamente no aportarían mucho. En términos de peso electoral como para que sea considerado digno de alianzas y convergencias, el nuevo partido tendría que aportar electores.

El universo donde el movimiento buscará adeptos cuenta de un millón de personas, indica Collado Schwarz. Esa es la cantidad que estima de electores no comprometidos que se han ido desencantando con los partidos y desafiliándose a lo largo de los pasados años. Buena parte son de las corrientes liberales, independentistas no afiliados y desafectos del PPD que aspiran a descolonizar el país.

Dejé para lo último lo más importante: qué es lo que se entiende como soberanía. Me indican que están descartado el término “soberanía del pueblo” usado como estrategia legal de cara a las elecciones de 2008 y con el que se autoengañaron unos cuantos líderes independentistas. Aquella es la capacidad del pueblo de escoger de entre varias opciones mediante elecciones. La misma que usó pueblo para avalar el ELA colonial y nada soberanista que vivimos hoy. Esa no es, me aseguran.

El movimiento soberanista define soberanía como el derecho que tiene un pueblo a organizarse políticamente sin intervención extranjera. Una condición necesaria para la reorganización de nuestra vida colectiva y para nuestra inserción plena en los asuntos de la región y del mundo. Una vez alcanzada la soberanía se puede lograr la independencia política o la libre asociación. Esa es su carta de presentación.

Hay que darle la bienvenida a la nueva formación política, si se materializa. Hay que ser valiente para acometer tal empresa en estos tiempos y en el ambiente político actual, donde en el caso del PPD, se mezclan las aspiraciones políticas y las fórmulas de status, anticipándose que seguirán moviéndose para llegar al mismo sitio. Un nuevo partido que hable claro sobre la soberanía, sin los engaños semánticos ni aspiraciones a puestos públicos y administrar el presupuesto como su fin, llenaría un vacío en Puerto Rico. Un partido que no le tenga miedo a perder y que tenga en su ideario la fuerza para seguir adelante y crecer con el tiempo. Esperemos que así sea.

Démosle, pues, un cálido saludo a la nueva criatura por nacer. Hace falta.

viernes 13 de agosto de 2010

Dos planteamientos soberanistas

por. Wilda Rodríguez

Hay dos planteamientos soberanistas de cara a las elecciones del 2012. El primero, que el Instituto Soberanista encarne en una entidad electoral que acuda a buscar el voto de todos los sectores soberanistas, desafectos de los partidos tradicionales y nuevos electores. El segundo, una alianza de sectores soberanistas bajo unos principios mínimos de convergencia en la diversidad, que lleve a la papeleta electoral una opción inmediata y expresa de controlar al menos el Senado para adelantar la descolonización y la soberanía para Puerto Rico desde una posición de poder.

Ambos planteamientos presuponen una alternativa concreta en la papeleta eleccionaria del 2012. Lo que implica que hay que empezarla a trabajar ahora. Las bases de ese trabajo no excluyen ninguna de las dos opciones. Todo lo contrario.

El Instituto Soberanista, Somos País y ALAS deberían considerar oficializar una primera alianza -junte, frente, corillo, o como se llame- ya. Hay que distinguir la labor extraordinaria que ha realizado el Instituto educando para la soberanía. Somos País se ha concentrado más en formular un proyecto de país partiendo de la soberanía y ALAS se inclina por el rol de la negociación y el cabildeo abierto con los federales para obtener la soberanía. Una “como se llame” horizontal y sencilla de esos tres sectores sin tratar de absorberse uno a otro, le proporcionaría al país una nueva manera de hacer las cosas que se ganaría el respeto y la confianza de otros sectores a los que hay que reclutar.

Porque inmediatamente después deberían ir tras otros dos grupos afines a los que hay que proponerles que se organicen en sí mismos: los alcaldes soberanistas del Partido Popular y los legisladores soberanistas del PPD.

Ahora mismo, de los 30 alcaldes populares, doce son abiertamente soberanistas y unos 6 más se inclinan a serlo. Con los primeros doce basta para que se cree una facción soberanista que entre en alianzas con un movimiento civil, lo que no podría hacer con un nuevo partido sin ser expulsados del suyo. Igualmente pasa con los legisladores populares soberanistas. Pueden y deben organizarse ya como grupo y ser invitados a una alianza soberanista civil. Eso es mucho más factible que provocarlos a que abandonen su partido, cosa que no va a pasar al menos para las próximas elecciones.

Quedan el Movimiento Hostosiano, aliado natural que tampoco tiene que perder su personalidad propia para integrarse a una alianza. Y hay más grupos y sectores específicos reclutables bajo los tres principios que en una columna anterior sugerimos como fundamentos del compromiso de la como se llame: (1) obtener la soberanía de Puerto Rico, entendiendo que la soberanía es un derecho y no un status; (2) promover la democracia participativa, y (3) devolverle la honestidad y la transparencia al servicio público.

Mientras tanto, creo firmemente en seguir trabajando sobre una propuesta para insertarse de manera creativa en la papeleta electoral del 2012 y obtener unos resultados predecibles y concretos.

Después de haber despotricado tanto contra la partidocracia, no me inclino por la creación de un nuevo partido y su jerarquía vertical. Me inclino por una “como se llame” donde dé cátedra la horizontalidad. Mi relación cotidiana con muchos de los elementos de toda la diversidad soberanista que comienza a mirarse con ganas de darse la mano, me dice que es más factible un “vamos a unirnos” que un “únete a mí”.

Por eso estoy aquí, lista y dispuesta a emprender el camino de la convergencia. Puede que en el camino los unitarios catequicen a los aliancistas como yo o que nosotros los seduzcamos.

viernes 6 de agosto de 2010

Pactos sin futuro

por. Fufi Santori
06 Agosto 2010

Para que pueda haber un nuevo pacto entre Puerto Rico y los Estados Unidos de América tendría que haber habido uno viejo, o un original. No lo hubo.

Me remito a la pura semántica que reza: “....reconociendo ampliamente el principio del gobierno por consentimiento de los gobernados, se aprueba esta ley (Ley 600) CON EL CARÁCTER DE UN CONVENIO, de manera que el Pueblo de Puerto Rico pueda organizar un gobierno basado en una constitución adoptada por él mismo.”

Una ley con el 'carácter de un convenio' NO ES UN CONVENIO ni tampoco un pacto. En cuanto a la constitución adoptada por el PUEBLO DE PUERTO RICO, la misma fue enmendada por el Congreso de los E.U., cuerpo político en el cual los puertorriqueños no tenían ni tienen representación cabal. O sea, la constitución que queríamos no fue la que el congreso federal avaló. Vaya con lo pactado. Pero ¿quiénes pactaron?

Pactaron ciudadanos americanos residentes en Puerto Rico que, por deferencia geográfica e histórica; y hasta quizás cultural, se les identificaban como puertorriqueños. Importante señalar la obvia condición de inferioridad del nacional boricua conocido jurídicamente como un 'U.S. Citizen', pero de segunda clase, ya que, al no residir en un estado no tenía representación en el Congreso Federal ni podía votar por el presidente de la nación de la cual era ciudadano.

¿Cómo pueden pactar ciudadanos en condiciones de obvia desigualdad? ¿Cómo puede pactar una nación con aquella a la cual pertenece? Y en cuentas resumidas ¿pactar para qué? Porque de haberse quedado Puerto Rico sin Constitución del E.L.A. hubiéramos seguido recibiendo todas las ayudas que, en franca dependencia colonial se nos estaban enviando desde principios de la década del 1940, momentos cuando se votaba cada cuatro años y luego se nos concediera en 1948 el permiso para elegir un gobernador puertorriqueño. Ese mismo año, la colonia de Puerto Rico desfilaba como nación en los Juegos Olímpicos de Londres. ¿Para qué un E.L.A. ?

O sea, ¿qué libertades y ventajas añadía el Estado Libre Asociado y constitución al puertorriqueño que ni siquiera podía reclamar el ser ciudadano de su nacionalidad?

¿Cuánto vale para la nación de Puerto Rico una constitución que, en su preámbulo, destaca como determinante en la vida y felicidad del puertorriqueño su CIUDADANÍA AMERICANA?

¿Cuántos puertorriqueños murieron en el conflicto de Corea y luego en Vietnam enviados al frente de batalla por un presidente por el cual nadie había votado en Puerto Rico? ¡Aaaah se honraba el pacto de la defensa común! Mentira. Y el compromiso con una ciudadanía de otra nación. Vergonzoso.

¿Qué pacto ni ocho cuartos? Lo que hubo fue engaño para tratar de justificar el coloniaje ahora disfrazado de 'por consentimiento''. Frase que bien le sirvió a los Estados Unidos en la O.N.U. para lavarse su rostro imperialista.

Y ahora, 58 años después se anuncia un Pacto del Futuro. ¿Quiénes pactarán? Los ciudadanos americanos de dos naciones: la de Estados Unidos y la de Puerto Rico. Ambos tienen en común la ciudadanía imperial. ¡Qué bonito! Ambos , por esa condición de U.S. Citizens, deben lealtad primaria a la nación de la cual son ciudadanos ( I pledge allegiance etc.) Dos ciudadanos americanos pactando en favor de ¿qué y de quienes?

En esa negociación no solamente pactarían individuos en condición de desiguales sino representantes de una nación que pertenece a otra. Y prohibido el que se mencione la palabra SOBERANÍA. Proyecto de tales pactos no tienen futuro como no tienen futuro los partidos que no tienen proyectos basados en la libertad de nuestra patria y la reivindicación de nuestra nacionalidad.

martes 3 de agosto de 2010

La Soberanía es la clave!

Comunicado de la organización Alianza Pro Libre Asociación Soberana (ALAS)

Uno de los portavoces de la Alianza pro Libre Asociación Soberana (ALAS), señaló que los comentarios hechos por el Presidente del Partido Popular, constituyen un acto desesperado y equivocado del Lcdo. Héctor Ferrer, para intentar minimizar las implicaciones electorales de los soberanistas, entre otros, los miembros de ALAS, en cualquiera proceso político futuro.

Indicó el Prof. Luis A. Delgado Rodríguez, que en primer lugar, ALAS es una organización compuesta por puertorriqueñistas, anexionistas, independentistas, libreasocianistas y autonomistas puertorriqueños, que vemos en la vertiente de la soberanía dentro de la Libre Asociación, la salida al tranque en el que nos ha metido el ELA colonial. No somos un apéndice del PPD como piensa el Lcdo. Ferrer, somos una organización de la Sociedad Civil, señaló el Prof. Delgado Rodríguez.

Por otro lado, enfatizó Delgado Rodríguez que precisamente fue el Lcdo. Ferrer el que convocó a una Alianza de diversos sectores y el que hizo un llamado a la definición para resolver los problemas de nuestro país. Nosotros le replicamos que cualquiera definición tenía que partir de la declaración inequívoca de nuestra soberanía y las competencias inherentes a la misma. Eso implica que cualquiera propuesta de desarrollo, tenía que concebirse fuera de la cláusula territorial. Y le reiteramos nuevamente al Lcdo. Ferrer, que esto no es negociable para aquellos como nosotros, que de alguna manera pudiéramos apoyar un proyecto de alianza para trabajar una propuesta para construir un nuevo país, en el que los puertorriqueños decidamos nuestros propios asuntos.

Aclaramos que para ALAS, aunque la propuesta de Pacto de Asociación de Fas Alzamora, no es uno ideal, lo apoyamos mirándolo como un primer paso, que de darse dentro del PPD, sería un paso de avance hacia la solución final del estatus político de Puerto Rico.

Por otro lado, señaló el Prof. Delgado Rodríguez, que de pretenderse manipular la Asamblea Interna del PPD a la que se le ha llamado “Constituyente”, para intentar legitimar e imponer el Manual de Pacto de Futuro de Colberg Toro y no darle paso al proyecto de Pacto de Asociación del senador Fas Alzamora, sería muy revelador, para los que creemos en la soberanía para nuestro pueblo, de que no se puede mirar al PPD como un instrumento de desarrollo político futuro y más aún, alejaría las posibilidades de unas probables alianzas.

Por otro lado, si el análisis que se haga en el PPD fuera uno mesurado y ponderado, deberían comenzar tomando en serio y aceptando la advertencia que hacemos, de que sin ese voto soberanista, el PPD no gana las elecciones.

lunes 2 de agosto de 2010

Independentista Popular


Reflexiones de la conciencia crítica
Lcdo. Ángel Ortiz Guzmán




Hace unos días leí por tercera ocasión el libro titulado Independentista Popular de Néstor Duprey Salgado, sobre la vida del líder popular e independentista Vicente Geigel Polanco. Les confieso que hoy más que nunca me siento como Geigel Polanco.


Vicente Geigel Polanco era más que un líder independentista dentro del PPD. Fue de abogado de profesión, ensayista, poeta, periodista, jurista y tribuno inigualable. Fue un hombre de un amplio bagaje cultural e intelectual. Presidió el Ateneo Puertorriqueño, fue fundador del Instituto de Enseñanza Libre, presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Periodistas, fundador y secretario de la Academia Puertorriqueña de Historia, secretario de la Sociedad de Autores Puertorriqueños, miembro del PEN Club de Puerto Rico, miembro de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, miembro de la Academia de Artes y Ciencias de P.R., director de la Revista del Colegio de Abogados de Puerto Rico, del Diario de Puerto Rico y del Diario de Nueva York, y editorialista de los periódicos La Democracia, El Mundo y El Imparcial de Puerto Rico.

Durante su desempeño como funcionario público fue ejemplo de honestidad gubernamental, creyente de la necesidad de entablar diálogo claro en el partido y para con el pueblo que lo eligió. Hombre firme, de honradez de propósito, capaz de hacer crítica constructiva, pero siempre dispuesto a aportar ideas y sugerencias.

Hoy, como si el tiempo no hubiese pasado, su crítica sobre la política en Puerto Rico cobra vigencia especial. Particularmente su descripción hecha en 1936 de lo que calificó como la "política sin ideales, sin fuerza moral, sin fe en los destinos de nuestro pueblo, sin legítimas vinculaciones con los problemas esenciales de la comunidad, política que supedita los intereses colectivos a las mezquinas conveniencias de los partidos: tal es la trágica realidad con que nos confrontamos hoy".

En el debate legislativo solicitaba, reclamaba, exigía de sus compañeros altura y "espíritu de servicio, eso espera de nosotros el pueblo puertorriqueño y eso debemos darle".

Independentista Popular Las Causas de Vicente Geigel Polanco es la historia de uno de los más fervientes defensores de la nacionalidad puertorriqueña dentro del P.P.D. Era crítico solido de la estadidad, porque según decía "Puerto Rico no podía ser un apéndice de otro pueblo". Para Geigel "o afirmamos nuestro ser o propiciamos su disolución."


Sostenía que "de afuera podrá venir el estímulo, el ejemplo aleccionante, la pauta orientadora, pero la tarea básica, la obra de constructivos alcances, será nuestra."

Su mensaje era y es que mientras no afrontemos nuestro destino colectivo como tarea a realizar por nosotros mismos no liberaremos al puertorriqueño de la pobreza de espíritu, de la mentalidad colonial y del complejo de inferioridad.

Advertía con gran ética y moral, al pueblo de los Estados Unidos que mantener un régimen colonial atentaba contra el prestigio mismo de la nación americana en el mundo. Para él, resultaba imperativo que dos pueblos amigos, como Estados Unidos y Puerto Rico se reunieran "en mesa redonda a encarar un problema común con el mejor deseo de resolverlo en una forma permanente y justiciera".

El libro Independentista Popular es una invitación, o porque no una incitación, a una alianza entre soberanistas creyentes en una libre asociación e independentistas como respuesta a "la división de la familia puertorriqueña, hábilmente fomentada por el invasor". Constituye además un llamado al PPD a que vuelva "a hallar la ruta cierta" sin "consentir que otra vez se subordine a las conveniencias transitorias del partido la seguridad permanente de la patria".

Hoy, más que nunca antes, su pensamiento le indica al PPD la ruta a seguir cuando les recomienda que dicho partido debe abogar "por la inmediata formación de un frente unido de todas las fuerzas políticas, cívicas y sociales del país que culmine a la brevedad posible en la convocación de la Asamblea Constituyente".

Al recordar a Vicente Geigel Polanco más que independentista, debemos hacerlo como soberanista ya que sostenía que había que hacer una denuncia clara y serena del régimen colonial y afirmar nuestro derecho a constituirnos como un pueblo soberano. Para Geigel Polanco, el problema de Puerto Rico no era un problema de status sino que era el problema de la falta de soberanía.

El libro Independentista Popular Las Causas de Vicente Geigel Polanco es una lectura obligatoria para todos aquellos quienes creemos que es posible una concertación de voluntades entre los partidos políticos y la sociedad civil para encausar un proceso eficaz para atender el problema de la soberanía de Puerto Rico a principio del siglo XXI. Constituye un merecido homenaje a la figura histórica de Don Vicente Geigel Polanco quien "desde la otra orilla del misterio" sigue siendo ejemplo e inspiración para las nuevas generaciones de firmeza ideológica y del cumplimiento con la misión que la vida nos impone. Hoy al fin, Don Vicente descansa en paz. Su verbo y pluma continuaran señalándonos con claridad la ruta de nuestro destino.

jueves 29 de julio de 2010

Evaluación en Puerto Rico de los Tratados de Asociación


Reflexiones de la conciencia crítica

Por. Ángel Ortiz Guzmán

El 29 de enero de 1985 la Comisión para el Estudio del Desarrollo Constitucional de Puerto Rico del Colegio de Abogados designó una sub-comisión para estudiar el tratado de libre asociación entre los Estados Unidos de América y la República de las Islas Marshall y los Estados Federados de Micronesia, dos de las cuatro entidades que integraban el Territorio en Fideicomiso de los Estados Unidos bajo la Carta de la Organización de Naciones Unidas.

El propósito del estudio era determinar si el desarrollo político y constitucional alcanzado por los Estados Asociados del Pacífico tenía alguna aplicabilidad al caso de Puerto Rico.

Entre los hallazgos del estudio sobre ésta relación de libre asociación se destaca lo siguiente:

a. Los tratados de libre asociación contienen un reconocimiento de la soberanía de los pueblos de las Islas Marshall y los Estados Federados de la Micronesia, aunque limitada por la simultaneidad en la aprobación del pacto de libre asociación y los acuerdos de seguridad y defensa.

b. Los tratados de asociación contienen un aspecto fundamental de la soberanía, el cual reside en el derecho de terminación unilateral de la relación y en el hecho de que los acuerdos tienen un término o vigencia.

c. Además, los tratados de asociación no entorpece[n] la individualidad y las características culturales de los pueblos concernidos.

d. La relación de asociación política no limita el derecho a establecer la propia constitución y a enmendarla de acuerdo al procedimiento que ella disponga.

e. La relación de asociación termina la aplicación a las Islas de las leyes del Congreso de los Estados Unidos, excepto las leyes expresamente provistas en el pacto y sus acuerdos relacionados.

f. Garantiza el derecho a modificar el acuerdo de asociación conforme a los procesos que se establezcan en el mismo, siempre por acuerdo mutuo.

g. Se establece limitaciones voluntarias a los poderes de las Islas mediante delegación específica, pero protege el principio de reserva de soberanía mediante la cláusula de terminación unilateral.

h. En cuanto a los poderes delegados de seguridad y defensa, se Aestablecen diversos mecanismos de consulta, pero la toma de decisión permanece en manos de los Estados Unidos.

i. En el tratado se delegan los poderes de seguridad y defensa por términos establecidos y solamente en el caso de declaración de guerra se requiere la aprobación específica de los organismos constitucionales de las Islas Marshall y los Estados Federados de la Micronesia.

j. Los tratados de asociación política son Asuficiente para que las Islas Marshall y los Estados Federados de la Micronesia obtengan representación propia en organismos internacionales.

k. La experiencia analizada revela que la decisión reside en el pueblo de las Islas Marshall y los Estados Federados de la Micronesia pero hay que tener en mente que negocian desde una posición condicionada.

l. La experiencia analizada ratifica que los factores de bases militares, ayuda federal y falta de poderes sobre recursos naturales, afectan decisivamente el proceso de libre determinación.

m. Los tratados de asociación mantienen el dólar como moneda oficial y proveen condiciones económicas favorables a la nueva condición política.

n. Incluye la aprobación mediante plebiscito de la relación.

o. La experiencia analizada incluye aspectos no contemplados en la experiencia constitucional previa de Puerto Rico, como por ejemplo los tratados de defensa y seguridad.

En conclusión, el informe advierte que aunque no es función del Colegio de Abogados el determinar cuál de las alternativas de status político debe ser preferida por el pueblo de Puerto Rico, la experiencia analizada de la República de las Islas Marshall y de los Estados Federados de la Micronesia y el tratado de libre asociación con los Estados Unidos cumple con los requisitos para la descolonización de Puerto Rico a través de la libre asociación.